Carrito

Teniendo en cuenta la cantidad de agua que se necesita para mantener una piscina es inevitable plantearse qué fórmulas existen para reducir el consumo hídrico. En el contexto actual de crisis energética y con el calentamiento climático, el agua es un bien valioso que hay que salvaguardar en todos los ámbitos, incluyendo la gestión de las piscinas particulares que no puede ser ajeno al ahorro de agua y a la necesidad de reducir su impacto ambiental. Aunque pueda resultar sorprendente, la piscina no tiene un consumo de agua superior a otras actividades o elementos de la vivienda, como el mantenimiento del jardín o el uso diario del baño. De hecho, el consumo medio de agua por una persona es de 250 litros por día. Sin embargo, factores como la evaporación del agua en la piscina, especialmente durante el verano, sí determinan una pérdida de recursos energéticos respecto a la que se debe actuar para reducirla.

Cubiertas térmicas para optimizar el agua y la temperatura

En efecto, la evaporación del agua supone un coste aproximado del 6% del agua necesaria para llenar la piscina, lo que representa 150 litros al día para un tanque de 50 m²; y ese porcentaje será mayor los días de mucho viento o si da el sol directamente sobre la piscina durante muchas horas.  Cubrir la piscina con un cobertor térmico permite contrarrestar el fenómeno de la evaporación hasta en un 90%, sobre todo si se acompaña de zonas con sombra y vegetación. Esto aporta evidentes beneficios en términos de ahorro de agua y también de consumos relacionados con la instalación de filtración y de calentamiento del agua, además de mantener una temperatura adecuada para el baño. Combinado con un buen sistema de filtración ayuda a recuperar el agua desechada, limitando aún más el consumo de agua. El empleo de cubiertas isotérmicas ayuda también a reducir el uso de productos químicos y con ello simplifica el mantenimiento necesario para tener una instalación óptima.

Hábitos para ahorrar agua de manera eficiente en la piscina

Si bien es cierto que las operaciones necesarias para el lavado de los filtros, la limpieza y el tratamiento de la piscina requieren un gran consumo de agua, hay algunos hábitos sencillos que se pueden adoptar de manera fácil para ahorrar energía y no desperdiciar agua:

  • No llenar en exceso la piscina ya que el agua se desbordaría en los primeros usos y, por lo tanto, se desperdiciaría.
  • Evitar las actividades demasiado movidas en el agua que también favorecen el derroche de agua.
  • Mantener el agua bien equilibrada a nivel químico; una de las reglas básicas es utilizar solo productos de desinfección de alta calidad, para evitar la formación de residuos y que los desechos se acumulen en el agua rebajando el nivel de calidad del agua adecuado.
  • Comprobar que las tuberías se encuentran en buen estado, a fin de evitar la pérdida de agua por filtraciones o fugas.  
  • Evitar bañarse tras haberse aplicado crema bronceadora, debido a que los agentes solares interactúan con las sustancias químicas presentes en el agua, por lo que antes de un baño siempre es recomendable una ducha rápida.
  • Mantener a las mascotas fuera de la piscina para conservar el agua más limpia y no obligar al sistema de filtración a tener que lidiar con restos de barro o ramitas arrastradas al agua por el pelaje del animal.

Finalmente, aunque es difícil prescindir por completo de la iluminación en las piscinas, se puede intentar optimizar el consumo de electricidad gracias a dispositivos inteligentes de iluminación led, temporizadores, sensores y controles automáticos que contribuyen a disfrutar mejor la piscina, consumiendo menos.