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Las mantas térmicas para piscina permiten aumentar la temperatura del agua, inhibir el crecimiento de algas, evitar la evaporación y ahorrar en químicos y mantenimiento. Una forma eficiente de aprovechar la radiación solar para aumentar unos grados la temperatura del agua y que tu chapuzón sea muy agradable.

¿Cómo colocar la manta térmica en la piscina?

Las burbujas deben quedar hacia abajo, en contacto con el agua

Para el correcto funcionamiento y rendimiento del cobertor, al colocar la manta térmica en la piscina, las burbujas han de quedar en contacto con el agua. De esta forma se transfiere el calor obtenido de los rayos UV de la radiación solar. Las burbujas aislarán y mantendrán el calor en la piscina, para ello es fundamental que la manta tenga las medidas exactas de la lámina de agua.

Enrollador para el cobertor

La mejor forma de mantener el cobertor y aprovechar al máximo su vida útil es utilizando un enrollador para manta térmica. Además, este te permitirá colocar y retirar la manta térmica de forma cómoda y sencilla.

Consejos cuando instales la manta térmica en la piscina

Una piscina con un alto volumen de cloro / agua desequilibrada reducirá la vida útil de una cubierta
de burbujas y acelerará el proceso de degradación.
Asegúrese de que el agua de la piscina esté equilibrada siguiendo estos parámetros recomendados:

  1. Potencial Hidrogeno (pH) Ideal 7.4 rango: 7.2 – 7.8
    Si el pH es demasiado bajo el agua se hace muy corrosiva Si el pH es demasiado alto se formarán incrustaciones
  2. Dureza del calcio (DC)
    Ideal 275 rango: 150 – 400 ppm
    Si el CH es muy bajo el agua se hace muy corrosiva
    Si el CH es demasiado alto se formarán incrustaciones
  3. Total Alcalinidad (TA)
    Ideal 100 rango: 80 – 120 ppm
    Si el TA es muy bajo el agua se hace muy corrosiva
    Si el TA es demasiado alto se formarán incrustaciones

Descarga aquí la guía definitiva para el mantenimiento de una manta térmica para piscina